Fugazza y fugazzetta

Fugazza y fugazzetta

Juan Carlos I abandona España para salvaguardar la Monarquía (1) titula el diario El País de España, luego de que el ex Rey decidiera abandonar la península ibérica para no afrontar los cargos de corrupción levantados en su contra, o dicho de una manera más amena “para evitar que las noticias sobre su fortuna en el extranjero dañen a la institución”.

Resulta que salieron a la luz pública, y a la de la justicia, numerosas cuentas que el Rey tenía en varios paraísos fiscales, en cierta sintonía con las encontradas en el haber del ex presidente argentino Mauricio Macri, que en estos días, se halla en el viejo continente, específicamente en la capital francesa, “donde se vive en libertad y con responsabilidad”, según dijo.

Lo que parecería una fuga para evitar procesos judiciales en su contra, no es más que una jubilación de privilegio para un ex Rey, que aunque Ex no ha perdido su título, luego de sus incontables “andanzas”: su rol en la transición del franquismo a la democracia, su viaje a Botsuana para cazar elefantes en 2012 (2), o las cuentitas offshore que le encontraron en Suiza, casualmente el mismo lugar que luego de su paso por París visitaría el ex mandatario argentino.

Luego de la abdicación de Juan Carlos I en 2014, la monarquía española entró en una nueva etapa, en donde lo principal es mantener en pie las instituciones del régimen, por eso algunos apuntan a que la huída se debe a presiones de su propio hijo guiado por estos objetivos. De todas maneras, el ex Rey lejos de proteger lo que queda del sistema monárquico no hace más que seguir dejando evidencias de los anacronismos que esta forma de gobierno presenta.

Incluso si así fuera el caso, ¿por qué no se sabe a ciencia cierta dónde se encuentra el Rey? se especularon distintos lugares donde se dirigía pero ninguno confirmado hasta el momento: Suiza, Portugal, República Dominicana…

Permítanme aquí hacer ida y vuelta entre dos sucesos, y sus semejanzas.

La Española, es la isla compuesta por dos Estados (Haití y República Dominicana) y fue “descubierta” en el primer viaje de Cristóbal Colón (aunque no por él) el 5 de diciembre de 1492, sitio donde se estableció el primer asentamiento europeo en el caribe, y donde comenzó a levantarse la identidad imperial del Reino de Castilla a fines de 1493, un tanto inmaduro para llevar adelante la tarea de conquistar y colonizar estos territorios. Así es como un año después de “descubrir” comenzaba la colonización, pero las tierras del hoy Puerto Rico, se veían desde sus costas y no fue hasta 15 años después que la primera expedición marchaba a la isla con expectativas de conquistar.

Esta debilidad, o mejor dicho estos vacíos de poder que tuvo como parte intrínseca el imperio español, hizo que un siglo después, luego de tantas idas y venidas, España abandonara la parte occidental de “La Española” al no poder defenderla de piratas y contrabandistas. Es así que al día de hoy la mitad de la isla es de habla francesa.

Se puede decir que la española le quedó grande a los propios españoles pero si hay algo que don Cristóbal les dejó fue el nombre, que a pesar de los siglos, persiste.

La poca perspicacia del Reino, hizo que abandonaran esas tierras, un siglo antes centro de todas las operaciones en el caribe.

Más de 300 años después, una máxima autoridad del Reino vuelve a las costas de República Dominicana, o eso dicen, ya que no se hallaron registros en las aduanas del ingreso de Juan Carlos; y con los mismos vicios que destruyeron los primeros intentos de poblar la entonces hispaniola.

Cómo una extraña paradoja del destino, la caída de la monarquía española comienza donde comenzó su nacimiento como imperio; hay cosas que no cambian.

Debe sentir angustia, querido Rey, de separarse de España… ¿no?


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