Veinteveinte

Veinteveinte

Marzo, nadie tose cuando espera.

Me acuerdo, antes si estaba más de quince minutos en un lugar tipo correo o banco en algún momento alguien iba a toser. Y si esa tos no me parecía del todo sincera como acto fisiológico, seguro se me reactivaba la idea de que hay toses de gente esperando que son intentos de decir algo. Toses que dicen: acá estoy, o: existo. Otras que son desprendimientos de la faceta más miserable de las vidas que llevamos. Dicen: de nuevo esta experiencia desdichada que se repite y se repite, es muy frustrante, qué se puede hacer con esto? Se puede hacer tos.

Ahora nadie tose cuando espera. Tanto nos asusta la posibilidad de alterar a quienes andan con la histeria a flor de piel. Hasta preferimos la exageración sanitaria propia, medio actuada, sabemos que es bien recibida. La chica antes que yo podría ser un caso así, reacomoda la distancia que la separa del que tiene adelante con unos pasitos meticulosos. Lo que menos me cierra es cómo trata de darle cierta gracia a esa cosa calculada que hace con su cuerpo. Esos pasitos a mí me hablan a un volumen alto. Dicen: me esfuerzo, cumplo, y mantengo este optimismo nervioso.

Abril, odaliscas y astronautas.

Duró poco pero por unos días cuando salía encontraba odaliscas, las primeras fueron dos mujeres de polleras largas y ojos con delineado grueso. Llegó a parecerme que conversaban exótico, asumo que fue parte de la ilusión. Me las quedé mirando demasiado, nivel freak, total yo también estaba con la cara por la mitad. Hasta qué punto esto que nos tapa la boca nos hace actuar raro.

Astronautas voy a seguir viendo, sospecho, no me acostumbro a la máscara plástica. El que me inició en este tipo de visión fue impactante por su forma de caminar poco terráquea. Nos cruzamos en la calle, yo no me sentía del todo normal pero él directamente era un ser que lidiaba con la gravedad de otro planeta. De nuevo, qué tanto era la máscara lo que lo hacía moverse de esa manera.

Mayo, esfuerzos desproporcionados.

Señora en el supermercado dice que compró trece procenex la semana pasada y ya casi se le terminaron. Le cuenta su situación a un cajero acercándose a él peligrosamente, su tapaboca ya no le cubre la nariz y a medida que habla se le sigue resbalando para abajo.

Mientras voy por las góndolas y reencuentro el hueco que confirma que el alcohol sigue agotado me llegan ráfagas justo de esa sustancia, también de desinfectante. Me imagino el enfrentamiento microscópico posible, será suficiente? Cuánto se necesita para neutralizar la amenaza salival de la señora del procenex. Cuánto procenex de la señora se perdió en un esfuerzo desproporcionado. Cinco minutos antes me topaba en la entrada con un ejemplar parecido. Un chico que se ponía demasiado alcohol en las manos, una triple dosis mínimo, a la vez que estornudaba y el tapaboca le bailaba en la cara.

Junio, mi abuela da positivo.

Me dan un número de teléfono para llamarla a la habitación del hospital en que la aislaron. No nos entendemos, ella no escucha bien y está de mal humor a pesar de ser asintomática. Está confundida, se la llevaron del geriátrico de urgencia y en un procedimiento terrorífico. Los que dieron positivo quedaron ahí y el resto fue repartido en varios lados. Familiares notificados por whatsapp, sin precisiones, desconfiando de toda información. El resultado del hisopado es inaccesible, es un tema cubierto por un halo de misterio. Por encima de ese halo hay otro halo de algo elástico que si queremos traspasarlo nos hace rebotar para atrás, no queda otra que quedarse con un montón de dudas. Cuando mi papá finalmente puede ir a visitarla la ve a través de un vidrio, le lleva sanguchitos y alfajores que son sujetos al protocolo correspondiente. Mi abuela, obvio, se come todo. Siempre fue de estómago fuerte.

Julio, nos acomodamos el pelo.

Lo que más me descoloca en las videollamadas es ver mi propia cara. Hay en eso un aporte enorme a la sensación artificial. Si te fijás cuando empieza una reunión nos acomodamos el pelo por turnos, es contagioso. Yo no llego a sentir que me desdoblo como me dijo Pao que le pasa, sí encuentro una fuente inagotable de distracciones. Pao no lo soporta y ahora deshabilita la imagen excusándose con que tiene conexión débil, sé que es mentira. Me molesta tener que ser una cara y que ella se permita ser un nombre blanco con fondo negro. Pierdo información, cuando habla me cuesta seguirla aunque me concentre el doble, y encima está la tentación de mirar mi propia cara. La tentación masoquista de verme en calidad triste, con sombras y proporciones siniestras.

Agosto, Damiana toma dióxido de cloro.

Cuando con Dami trato de tener una discusión en que prime lo racional nos empantanamos hasta el cuello. Entonces frente a este dato nomás le pregunto qué gusto tiene, cómo lo consigue, y así. Ella también entendió y no va a usar su artillería pesada. Estamos en una plaza y terminamos hablando mayormente de las plantas y de las abejas, me devuelve la tascam que era lo principal de este encuentro y cuando estamos por irnos llega una pareja con dos chiquitas que tienen una energía demoníaca, las dos con disfraces incompletos de princesas. Quien suponemos el papá saca de una mochila cocacolas y doritos y las nenas se los arrebatan como si fueran bestias salvajes. Salen disparadas con su merienda en las manos, medio que corren en círculos a la vez que tratan de comer y tomar. Cada cual con su veneno, dice Damiana. Y no suena resignada, tampoco como mirando desde su burbuja de magia y energías, para variar suena como alguien con los pies bien sobre la tierra. Yo no puedo hacer otra cosa que repetir, cada cual con su veneno, y las palabras me resuenan como haciendo eco en la pared de mi burbuja.

Septiembre, el buga se agarró el bicho.

L- Buga! se agarraron el bicho???

     emoji de cara que grita del susto

B- Hola l! Él nos agarró!

L- Ja! Está bien, funciona así creo

B- Si, rut un finde hizo un par de actividades de bajo protocolo y creemos que vino por ahí, pero no sabemos de otros casos en la gente que vio así que queda la duda

L- Qué bajón

B- Además hay otros deptos acá en la misma

     Y los otros están desde antes

L- Ya se fue a la mierda todo igual, para mí que está por todos lados

B- Jaja si se fue todo a la mierda. Igual yo me confíe che, me sentía fuerte entrenando yoga felden bici detodo y nos agarró más bajón emocional y fue

L- Ajá si es loco que te agarrara justo a vos

    Está bueno tu testimonio

    Ya se sienten mejor?

B- Rut ya está tocando el cello así que si, yo estoy 7 puntos. Dolor de garganta y residuos neurológicos raros, como cuando dormís sobre un brazo mucho tiempo..

L- Uh, residuo neurológico suena muy mal

B- Suena mal porque está mal

L- emoji de cara sonriente invertida

B- Mi impresión fue de falsa gripe, aleatoria, desordenada. Tres días de fiebre sin otro síntoma, desp dolor de cuerpo, desp garganta, y ahora esto otro

L- Varias fases

B- Como sin lógica parece

     Sisi

     Y nada que ver con las de Rut

L- Toda una gama de posibilidades

B- Elige tu propia aventura

L- Perdiste el gusto y olfato?

B- Yo no, rut si y es posta. Se comió unos fideos horribles que yo iba a tirar… se me cayó un frasco de albahaca, ella como si nada…

    Es una experiencia loca, como el daltonismo

L- emoji de cara con ojos grandotes

    Bueno, espero que sigan mejorando, les mando un abrazo

B- Gracias l, cuidensennn

     Cuidensen

     Tmb

L- emojis varios

Octubre, call center contactos estrechos.

El peor llamado que te puede tocar hacer es cuando el positivo murió, eso me di cuenta ya el segundo o tercer día. La baja no está cargada en el sistema, te enterás porque te lo cuenta el contacto estrecho al que hablaste para hacer seguimiento, que suele ser hija o hijo. Así fue con Martín. Lo escuché un rato, su papá se había muerto hacía menos de un día y él andaba en un trance de recuerdos y desahogo. Nunca perdió la cortesía, me daba detalles trágicos sin un orden y atrás se escuchaba un bardo de familia numerosa. Hacía silencios demasiado cortos para que yo metiera alguna de las preguntas que le tenía que hacer, cuando me relajé con eso fue más fácil, venían las respuestas sin preguntar nada. Él al principio era de los que no creían mucho, se notó que decirme esto le dio vergüenza. Después enganchó con un agradecimiento circular porque el padre tuvo su cama, tuvo su respirador, los médicos hicieron todo lo que pudieron, tuvo su cama, su respirador. El mantra se estiraba pero bajaba la intensidad, yo me preparé para ir cerrando y de la nada subió el tono, se volvió grito quejoso que clamaba por la presencia del gobernador en el paseo de la costa, que hiciera algo, que era un descontrol de gente y contagios. Él al principio era de los que no creían.

Noviembre, tosemos cuando esperamos.

La cola llega casi a la esquina. Estornudamos, nos sacamos el barbijo, vi a uno escupir en la vereda. Tosemos cuando esperamos, bastante impunemente. Quedan histeria y vocación policial pero se diluyen en el relajo dominante. La situación no me enoja, no me divierte, no me sorprende. Veo en una vidriera que están vendiendo arbolitos de navidad y cosas como papá noeles que tocan saxofón. Ciervos con barbijo. El calendario ya nos trajo hasta acá y si me apurás ahora ya con una reflexión, con un pensamiento sobre el año, así con la guardia baja, diría que el veinteveinte fue la misma ridiculez de siempre, un poco más fuerte capaz.


6 respuestas a “Veinteveinte”

  1. Hola Lidia, disfruté mucho de leer tu trabajo. Me sentí indentificado. Soy de los que contienen el estornudo y la tos aun hoy. A veces me divierto y pienso en fingir uno frente a ciertos peatones. Pero es un placer silencioso, como jugar carreritas con los que tengo cerca cuando camino. Saludos!

    • Llegué a fantasear con meter cinco o seis personas infiltradas en una espera grande, que empiecen de a poco a estornudar y toser y se termine yendo todo al carajo. Es medio maldito pero no sería lindo? Gracias por leer Matías!

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